-Señorita Raimbault, deje de matar versos bonitos, deje de
pensar que su vida es una novela de un escritor fracasado que jamás supo querer
a su perro, deje de imaginar notas musicales en mentes ajenas, deje de caer
rendida ante miradas que no necesitan palabras. Si quiere dejar de ser usted,
señorita, deje todo eso. ¿Tiene algo que decir?
- El otro día hice un puente con un hilo a un caracol diminuto ¿eso le resulta interesante?
-Realmente no.
-Era diminuto y parecía feliz.; feliz del todo.
- El otro día hice un puente con un hilo a un caracol diminuto ¿eso le resulta interesante?
-Realmente no.
-Era diminuto y parecía feliz.; feliz del todo.
Que bonita imagen la de ese diminuto caracol deslizandose sobre su puente de hilo. Imagen feliz tanto como el caracolito. Ya sabes yo soy una salvadora de caracoles... te acuerdas?
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